Vegemite: el superalimento australiano - Boticaria García

Vegemite el superalimento australiano Boticaria Garcia

Si no has viajado a Australia y no estás acostumbrado a socializar con australianos, es posible que el vegemita no suena a nada. Supe de su existencia hace unos veranos, porque una compañera farmacéutica (en relación con un australiano) me habló de este producto como la quintaesencia de la nutrición. Poco más o menos que el paradigma del desayuno perfecto.

La verdad es que pensé que era una especie de alienación gastronómica provocada por el enamoramiento y no le presté mucha atención... hasta la semana pasada toda esta historia empezó a tener sentido en mi cabeza. Estaba comiendo en un restaurante hipster (alternativo, moderno, ya sabes) de origen australiano y, entre las muchas joyas de la carta, que dan pie a otro post, me recibieron primero con un brindis con vegemita.

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Índice

    ¿Qué es Vegemite?

    ¿Qué es Vegemite? Dices mientras clavas el cuchillo en la sartén marrón.

    Vegemite está hecho de levadura. Se presenta en una botella de cristal, como las de la mermelada y, como os decía y podéis ver, es de color marrón aunque no se parece en nada a Nocilla. Su sabor no es dulce, sino salado y un poco amargo. Para buscar una similitud razonable, Su sabor recuerda a la salsa que acompaña al carne asada.

    Origen de Vegemite

    Vegemite comenzó a elaborarse en la década de 1920, cuando a los dueños de una cervecería de Melbourne se les ocurrió la idea de inventarla para deshacerse de la levadura sobrante que no podían usar. Esta gente se adelantó a su tiempo, muy inteligente con el marketing, ya que incluso realizó concursos para nombrar el producto.

    Los fabricantes tuvieron dos golpes de suerte. Bueno, no sé si fue un golpe de suerte o un talonario de cheques, el primero fue en 1939, cuando el British College of Physicians recomendó el consumo del producto como fuente de vitamina B, especialmente para los niños. Ahora nos rasgamos la ropa con las garantías sanitarias de la industria alimentaria, pero resulta que estos lodos provienen de estos polvos. La segunda ganancia inesperada llegó en la Segunda Guerra Mundial, cuando Vegemite se incluyó en las raciones de las tropas australianas por su supuesto poder nutricional.

    ¿Vale la pena tomar Vegemite nutricionalmente?

    Esta es la verdadera madre del cordero: Vegemite no es un alimento tan completo como a los australianos les gustaría creer. Basta con mirar la etiqueta: apenas aporta nutrientes, hidratos de carbono, grasas y el aporte proteico es muy discreto. Sin embargo, llama la atención la elevada cantidad de sodio, ya que la sal es su segundo ingrediente.

    ¿Qué trae entonces? Los nutrientes de su principal componente, la levadura, que son las vitaminas del grupo B y el ácido fólico. Pero, ¿necesitamos ácido fólico y vitaminas B? El ácido fólico es habitual, aunque lo podemos encontrar en muchos alimentos, como las verduras de hoja verde. Por lo demás, resulta que las vitaminas del grupo B en España no son nada malas, según un estudio de Enide. No estamos en riesgo de deficiencia de vitamina B1, B2 y B3 (tiamina, riboflavina, niacina, respectivamente) ya que son alimentos que se encuentran en abundancia en muchos alimentos de consumo común.

    ¿Es un alimento "natural"?

    No, es un alimento procesado al que, además de las vitaminas de la levadura, se le han añadido vitaminas artificialmente. Así, pueden anunciar a bombo y platillo que su consumo cubre el 25% o el 50% de las necesidades diarias de las mencionadas vitaminas.

    A ver: si alguien tiene una urgente y discutible necesidad de supervitaminizarse y mineralizarse, mejor que tome un suplemento o levadura en cápsulas y desayune como es debido.

    Tiger Toast: Las Antípodas del Pan con Tomate

    Como colofón, una forma muy habitual de tomar Vegemite es la "tostada de tigre". Extienda el Vegemite y luego agregue mantequilla o queso en forma de tira, calentándolo hasta lograr la fusión entre ambos, de modo que haya manchas de tigre oscuras y claras. Y por cierto es "bonita" (para gustos, colores) la mantequilla tiñe el sabor salado y amargo. Por si alguien se lo pregunta, nutricionalmente, son odiosas las comparaciones entre una “tostada de tigre” y nuestra clásica tostada de tomate y aceite de oliva. No hace falta decir que el aceite de oliva es más saludable que la mantequilla y el exfoliante de tomate natural también es más interesante que una mezcla de levadura con vitaminas añadidas.

    Nos parece muy bien probar cosas exóticas, alternativas, hipster y todo lo que nos gusta, pero sin perder el rumbo y dándoles más valor que nuestro producto local (sobre todo cuando no lo tenemos). El desayuno ideal no viene de Australia en un barco. No, no tan retro y cool como el barco en el que buscamos depositar nuestras esperanzas y lavarnos la conciencia. De hecho, el desayuno ideal no existe, son los padres… Sí, los padres son los que deciden qué comerán todos los días sus hijos por la mañana y les inculcan hábitos que serán más profundos.

    Tranquilo, que después de mi arenga apocalíptica, siempre hay esperanza. Si queréis ideas sobre desayunos saludables, os dejo este post con una infografía muy práctica de Aitor Sánchez (Mi dieta cojo).

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