Un año de amor... ¡y farmapoemas!

Un ano de amor ¡y farmapoemas

Luz Casal cantó (hace más de 25 años, de hecho) la de «Um año de amor». Juanolo y yo acabamos de cumplir un año desde que un día de julio llegamos con nuestras cosas a la oficina de 20minutos. Y cuando digo “con nuestra basura”, lo digo literalmente, porque así queda la sala de redacción cada vez que Juanolo, mi Samsonite de 120 litros, y yo nos presentamos a rodar.

Si bien es bastante obvio, los pedazos de papel son los "guiones" de cada video y la basura que los acompaña es la utilería. Y sí, entre otras gilipolleces hay un taladro.

52 videos recorren un largo camino. Incluso para cameos con @Susitravel vestida de niña de San Ildefonso. Aunque en realidad a quien le gustaron las apariciones es Melisa Tuya. Todos sabemos que sin ella los videos no saldrían adelante, pero el día menos esperado cambiará de ser la mano que mece la cuna a la mujer que se pone el abrigo de boticario y me dice que fría monos.

Guillermo, el sufrido videógrafo que aguanta mis delirios e impertinencias (también llamado "factor intrínseco" en algunos vídeos) ha preparado un vídeo recopilatorio con todos los farmapoemas. Y si no fuera porque duermo en un sofá (las casas pequeñas es lo que tienen) ahora estaría debajo de la cama por la vergüenza que me dieron al verlo. Tanto surrealismo concentrado en unos minutos es difícil de digerir.

Os dejo con esta pequeña joya de la corona del recopilatorio. Solo tengo que agradecer a todo el equipo de 20minutos por actuar con normalidad cuando me ven allí, aunque piensen que estoy loco. Un agradecimiento especial a Arsenio Escolar, porque seguro que cuando se dispuso a hacer los vídeos hace un año, no tenía precisamente eso en mente... Todavía recuerdo su cara cuando le hablaba de Juanolo y de cómo era mi mascota miró a la cámara.

Y gracias, un millón de gracias, a Melisa y Guillermo, por querer a Juanolo como uno más (Guille, si pudiera, te daría un clon, pero tú y yo sabemos que Juanolo es uno solo). Gracias por su paciencia cuando me pongo rudo (que es durante los primeros 3-4 videos... me despierto al final). Y gracias, no sólo por aguantar mis delirios, sino por multiplicarlos. Que me des alas, y luego pasa lo que pasa.

¡Oh! Y gracias también a los niños de Melissa por prestarme sus juguetes… ¡Siempre tendremos unicornios!

No me meto más... ¡aquí va un año de amor y farmapoemas!

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