La colisión de la Cobertura Universal en Salud y el COVID-19. ¿Podemos repararla?

La colision de la Cobertura Universal en Salud y el

la aspiración de Cobertura sanitaria universal (UHC) tiene mayor importancia en el contexto de la pandemia COVID-19. Todos los países se han adherido a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a los compromisos de la Asamblea General de la ONU para perseguir el objetivo de la cobertura universal de salud, lo que, en términos prácticos, significa que las personas y las comunidades reciben los servicios de salud de los que necesitan y tienen los recursos financieros indispensables. proteccion. En otras palabras, que las personas puedan acceder a servicios de salud preventivos y terapéuticos de alta calidad y medicamentos seguros y eficaces, incluidas las vacunas, sin incurrir en gastos catastróficos.

Sin embargo, la cobertura sanitaria universal es ahora más difícil de lograr.. Desde marzo de 2022, la pandemia de COVID-19 ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de los sistemas de salud. La crisis de salud ha agravado las brechas en la salud pública y las asimetrías en la capacidad de los servicios para que los pacientes con COVID-19 u otras enfermedades reciban atención médica asequible y de calidad y para que la población reciba la vacuna COVID-19.

Índice

    Interrupciones en los servicios de salud y disparidades en América Latina

    Los resultados adversos son servicios esenciales tangibles y en declive, el número de muertes por COVID-19, el exceso de mortalidad y la cobertura de inmunización apuntan a grandes disparidades en América Latina. De mayo a julio de 2022, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) encuestaron a los Ministerios de Salud sobre la percepción de interrupciones en los servicios de salud esenciales. Casi todos los países informaron interrupciones en los servicios de salud.

    Las principales causas de las interrupciones fueron una combinación de factores de oferta y demanda. La reasignación de personal clínico para brindar atención a los casos de COVID-19, la reasignación de clínicas y hospitales o los servicios de cuidados críticos exclusivamente a COVID-19 son interrupciones en el suministro. En relación a la demanda, la población dejó de acudir a los servicios en parte por temor al contagio y desconfianza hacia la comunidad y en parte por las políticas de distanciamiento social.

    Los informes indican una interrupción significativa de los servicios esenciales. Se reportan reducción de vacunas para niños, mujeres embarazadas y ancianos, menos casos de cáncer de cuello uterino y de mama, aumento de pacientes descompensados ​​con diabetes e hipertensión y retrasos en cirugías electivas. La mortalidad también es un indicador importante. La letalidad de COVID-19 oscila entre el 9% en Perú y el 0,9% en Barbados. Durante 2022, el exceso de mortalidad en Ecuador, México y Perú superó el 50%. En parte, las malas condiciones de salud y socioeconómicas de la población son factores que influyen en la mortalidad excesiva. Finalmente, las cifras de cobertura de vacunación también indican profundas disparidades, que van desde el 0,5% en Haití al 85,6% en Chile de personas que recibieron la cantidad completa de dosis recomendadas.

    La pandemia ralentizó la reducción de los gastos de bolsillo

    En términos generales, entre 2000 y 2022, el gasto directo, como porcentaje del gasto en salud en América Latina y el Caribe (ALC), disminuyó de 38,37% a 30,1%, lo que indica avances en las políticas de protección financiera en salud. Un buen ejemplo es Chile, porque entre 2015 y 2022 su gasto directo bajó del 35,5% al ​​26,9%. Sin embargo, los países de la región deben invertir más en salud. En ALC, el gasto en salud representa un promedio del 3.3% del producto interno bruto (PIB), aún por debajo del de los países de la OCDE, que gastan un promedio del 6.6% del PIB.

    La pandemia requirió importantes recursos económicos para su atención, creando grandes contrastes en la prestación de servicios. La crisis de salud alentó a todos los países a implementar medidas específicas para proteger financieramente a la población y reducir la propagación de la enfermedad. Los exámenes COVID-19, la atención médica ambulatoria y hospitalaria para los casos con esta patología y las vacunas son responsabilidad del sector público y son gratuitas para toda la población y sin necesidad de copagos, en esta perspectiva la CUS está cumpliendo con su cometido.

    Al mismo tiempo, se redujo la cobertura universal de salud porque la priorización del gasto en atención pandémica afectó negativamente la oferta de servicios esenciales y obligó a las personas a absorber gastos para cuidar su salud. Por ejemplo, en México, los gastos directos aumentaron en un 40% porque, entre 2022 y 2022, pasaron de 42,7% a casi 60%, en parte debido a una reducción en la oferta de servicios de salud del sector público. Un análisis más detallado indica que la población más pobre fue la más afectada.

    La cobertura universal de salud es vital para construir sistemas de salud resilientes y equitativos

    La población debe estar segura de ejercer su derecho a la salud. Existe una clara necesidad de aumentar el acceso a los servicios esenciales para superar las desigualdades en la atención médica y brindar protección financiera, especialmente a los más frágiles.

    Es evidente la necesidad de continuar la respuesta a la pandemia, proporcionar servicios esenciales simultáneamente y proteger financieramente a la población. Para ello, desde la perspectiva del sistema de salud, es necesario fortalecer la gobernabilidad, el financiamiento, la prestación de servicios y la generación de recursos.

    Desde la perspectiva de la prestación de servicios, es fundamental seguir innovando y adaptando los servicios al contexto cambiante de la pandemia. Fortalecer las estrategias de coordinación entre los diferentes niveles de atención de la salud y acelerar la digitalización de los servicios de salud son acciones fundamentales.

    También es aconsejable considerar el establecimiento de paquetes de atención médica esencial como una alternativa viable. Conocer la carga de morbilidad en todos los países es el primer paso, por lo que es esencial identificar intervenciones rentables, cuya selección es ahora esencial a medida que se reduce el espacio fiscal debido a la crisis de salud. También se deben establecer criterios para decidir cómo implementar intervenciones que permitan llenar los vacíos en los servicios esenciales que se agravaron durante la pandemia y, por otro lado, no descuidar la respuesta a la crisis de salud.

    Por supuesto, mantener a la CUS en la agenda política es una prioridad. Es fundamental un sistema de salud eficaz que reduzca significativamente la transmisión de enfermedades infecciosas y satisfaga adecuadamente las principales necesidades de salud de la población. En palabras más simples y respondiendo a la pregunta inicial, podemos decir que es posible reparar el choque entre la Cobertura Universal de Salud y la pandemia de COVID-19.

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